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Por diversas razones, Costa Rica está a las puertas de una importante crisis económica. Habrá quienes culpen a Óscar Arias y su Plan Escudo, o a Laura Chinchilla, por no reaccionar a tiempo. Otros creen que las cosas venían mal y Luis Guillermo Solís terminó de empeorar la situación. Por la razón que sea, la crisis viene, y viene fuerte. Además, estamos como país muy cerca de elegir a nuestro próximo Presidente y antes de tomar una decisión emocional – o con el hígado – hay que darle tiempo al tiempo.

Yo voté por Rodolfo Piza. No tengo ninguna afiliación religiosa ni estoy demasiado apegado a ningún partido. Me gusta el centro derecha en el espectro político general; pero mas allá de eso, me gusta quien creo que pueda hacer un mejor trabajo.

Hoy =- muchos criticamos a los votantes costarricenses por llevar a un candidato tan joven, con tan poca experiencia, sin propuestas concretas y agarrado de un solo factor (con bases religiosas) a la segunda ronda electoral. A muchos nos puede parecer una locura pensar que tanta gente pudiera llegar a elegir un candidato presidencial con base en una premisa tan simple: el apoyo a la idea de la familia tradicional. Habrá quienes digan que hay otros elementos – no excluyentes – como la búsqueda de un partido nuevo o un cambio en quienes gobiernan el país. Aunque todo esto puede ser cierto, es imposible ignorar que después del fallo de la CIDH, el apoyo por Restauración subió en casi 15 puntos porcentuales. No podemos pensar que es coincidencia.

Sin embargo, así como las últimas dos semanas le estuvimos pidiendo a los ticos que no eligieran un candidato con base en fundamentos tan simples y sin justificaciones relevantes, hoy tampoco podemos caer en el mismo juego y descartarlo exclusivamente por sus creencias y su fe o prácticas religiosas. Aunque apoyo en su totalidad los derechos humanos para todos, me preocupa bastante más el panorama económico para todos los costarricenses.

Fabricio Alvarado llegó a la segunda ronda de las elecciones con una enorme debilidad: su falta de propuestas concretas y su falta de equipo, lo que en teoría le da la oportunidad de convertir su más grande debilidad en su más grande oportunidad.

Carlos Alvarado, por otro lado, tiene muy claro con quien está trabajando y quienes lo representan: Epsy Campbell, el sindicalista Marvin Rodríguez y Ottón Solís, entre otros líderes del PAC. El rumbo de la economía costarricense en un hipotético gobierno del PAC parece ser muy claro: más gasto público, un aparato estatal inamovible y menos apoyo al comercio internacional, como muestran con la testaruda oposición a la Alianza del Pacífico; a la apertura del sector eléctrico y al monopolio de los combustibles.

Ayer se “quedaron sin partido” muchas personas, verdaderos expertos, profesionales y economistas de Costa Rica, agrupados en los partidos tradicionales. Los equipos económicos de Liberación y de la Unidad eran de lujo. Ellos son quienes ahora tienen la responsabilidad de luchar por la bandera que realmente importa: la azul, blanco y rojo; y dejar de lado las de sus partidos, por el bien del país. Carlos Alvarado sabe de este fenómeno, pues el mismo 5 de febrero le abrió las puertas a un gabinete multipartidista, pero con una condición importante: los principios del PAC no se tocan.

Antonio Álvarez ya le ofreció una reunión a Fabricio. ¿Y los principios económicos de Restauración Nacional, dónde quedaron? Pues no existen – o si existieran, definitivamente no están escritos en piedra. Es decir, tienen la libertad de adaptarse a las circunstancias para levantar la economía de Costa Rica. Fabricio parece ser una persona humilde y honesta. La mayoría de sus diputados tienen poca –o ninguna– experiencia política. Si reconocen sus carencias y le abren las puertas a los asesores correctos: ¿no podría terminar Fabricio con el mejor equipo de esta campaña?

Otro detalle importante es que las fracciones de la Asamblea Legislativa ya son las que son. Vamos a tener un gran número de personas fundamentalistas y poco preparadas luchando por quitarle los derechos a quienes merecen tenerlos. ¿No será mejor buscar que estas personas estén mejor asesoradas en temas económicos, de seguridad y ambientales para limitar su impacto negativo al campo de los derechos de los homosexuales y la educación sexual?

Antes de unirnos a las voces alarmistas, hay que ver como se desenvuelve esta nueva campaña política por los próximos dos meses; ¿quiénes hacen alianzas?, ¿quiénes modifican sus propuestas para dar espacios a terceros?... ¿Quién es, el 1 de abril, el candidato con el mejor equipo para afrontar lo que se viene?

Hoy empieza una nueva contienda electoral. Lo único que sabemos es que empieza “ganando” Fabricio 24.9 a 21.7. Difícilmente quienes ya votaron por Restauración cambien su voto – y menos probable aún que lo cambien los seguidores del PAC. El resto de nosotros, quienes votamos por PLN, PUSC, PIN, o por los demás partidos, debemos tomar la decisión votar con la cabeza; no con el hígado, y menos confundidos por una retórica inútil centrada en temas que, si bien son muy importantes, al menos no llevarán a todo el país a una crisis económica.