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En el año 1884, inició en Costa Rica un gran conflicto entre el Gobierno y la Iglesia Católica. Justamente, los brillantes políticos de aquél tiempo tenían algunos objetivos que los religiosos rechazaban: La secularización de los cementerios (si usted no era católico no tenía donde descansar en paz); la educación pública en manos del Estado y no de la Iglesia (los curas de aquél tiempo decidían qué era importante aprender en las aulas); pero el más llamativo era el proyecto de Ley que permitía el matrimonio CIVIL (en aquél momento la única manera de contraer nupcias era ante un Sacerdote).

Estas propuestas "descabelladas" provocaron la ira de la Iglesia. Un día, el padre Luis Hidalgo (cura de Pavas) mandó a un grupo de fieles armados al Congreso, para evitar la discusión de un asunto legislativo. Esto provocó que el Gobierno procediera a expulsar del país a Monseñor Thiele, el 18 de julio de 1884. La Guerra estaba declarada. Pero el Presidente Próspero Fernández siguió adelante y logró la aprobación de la Ley de Secularización de los Cementerios, la Laicidad de la Educación Pública y la derogación del Concordato con El Vaticano. Lo más polémico fue el tema de la educación, que provocó que los sacerdotes invitaran a los fieles a no enviar a sus hijos a las escuelas, lo cual aumentó la estadística de deserción escolar.

Los pleitos entre la Iglesia y el Estado continuaron. Inclusive, en 1891 la Iglesia contaba con su propio partido político, llamado la Unión Católica. Años después, se pudo entender mejor la enseñanza de Jesús cuando dijo al cobrador de impuestos: "Entonces denle al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:15). Cita bíblica sumamente popular, que fundamenta la división entre lo espiritual y lo estatal en palabras del propio Jesús.

En síntesis, gracias a los políticos costarricenses que dieron la "lucha" contra el extremismo religioso de aquella época, hoy existen figuras como el matrimonio civil, que permite a personas de otras religiones casarse frente a un ciudadano y no frente a un sacerdote católico. Esto es solo un ejemplo de los beneficios generales que trae distinguir entre religión y Derecho.

Entonces, en el marco de estas elecciones, si usted es cristiano, católico o musulmán eso está muy bien. Pero tenga en claro que votar motivado por su creencia no lo hace mejor frente a los ojos del Dios al que usted deposita su fe. Al contrario, entregar el país a una persona sin la más mínima preparación y equipo técnico, atenta contra la inteligencia y el respeto a los demás, valores presentes en la mayoría de las religiones.

Ojalá Costa Rica no cometa en el siglo XXI, los errores que los padres de la Patria evitaron en el siglo XIX.