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Durante el transcurso de la campaña política en Costa Rica hemos sido testigos de la utilización de ciertas definiciones contradictorias o hasta inventadas como la llamada “ideología de género”. Se les emplea principalmente para "denunciar" la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el matrimonio igualitario.

Resumidamente cabe señalar que desde dicha sentencia la política costarricense se ha visto sumergida en una discusión ajena a los verdaderos problemas que sufre la ciudadanía costarricense. La imposición sobre los no partidarios al matrimonio igualitario ha generado que el “mono tema” de la “ideología de género” haya imperado notablemente en los resultados a la presidencia costarricense, bajo la supuesta premisa de salvaguardar a la familia costarricense y sus valores.

¿Existe la ideología de género? La primera vez que escuché el término “ideología de género” fue precisamente durante esta campaña política. Anteriormente había escuchado términos como “feminazis” que suelen usar los defensores del patriarcado principalmente contra las mujeres que denuncian agresiones sexuales o grupos feministas que luchan por los derechos de las mujeres en todas sus facetas, pero nunca había escuchado “ideología de género”.

A pesar de que suene ridículo para muchos de nosotros el supuesto concepto de “ideología de género” basa sus argumentos sobre la premisa de que existe un espectro que amenaza a la definición patriarcal de “familia”, sin ir muy lejos a la composición de un hogar conformado por un hombre y una mujer. Entre dichas amenazas se encuentra todo lo que representa al grupo LGTB y su misión de destruir la familia a través de la homosexualidad y la descomposición de la familia tradicional.

Más allá de las falacias que describen a la mal llamada “ideología de género” (en dicho caso sería de odio, al más puro estilo de lo que Fabricio Alvarado ha llamado en su plan de gobierno como “nazi fascistas”) cabe preguntarse ¿sobre que argumento teórico o académico se le puede llamar “ideología” a la ideología de género? No es otra cosa que el ejemplo más claro que tenemos en la actualidad sobre la defensa del machismo y el patriarcado en la sociedad.

En defensa de la diversidad

A pesar de las contradicciones que encuentro en mal llamar a la ideología de odio como “ideología de género” es preciso recordar que sí existen los llamados “estudios de género” los cuales provienen mayormente del feminismo y por ello existen corrientes dentro del feminismo que defienden una definición mucho más diversa a la que encontramos en la posición patriarcal sobre género.

Diferentes feministas como Judith Butler defienden una descripción del carácter performativo del género, argumentando que “a cada uno de nosotros se atribuye un género en el nacimiento, lo que significa que somos nombrados por nuestros padres o por las instituciones de ciertas maneras”. A su vez argumenta que “a partir de la atribución del género, un conjunto de expectativas es transmitido: esta es una niña, entonces, cuando crezca, asumirá el rol tradicional de la mujer en la familia y determinado tipo de trabajo; este es un niño, entonces él asumirá una posición previsible en la sociedad como hombre”.

Ciertamente muchos de nosotros vivimos con total normalidad el género que se nos ha atribuido, pero otras personas sufren cuando se les obliga desde la infancia a seguir ciertos patrones o normas sociales que anulan su sentido de normalidad en el día a día. Por ello debemos considerar que “la sexualidad humana asume formas diferentes y que no debemos presumir que el hecho de saber el género de una persona nos dé cualquier pista sobre su orientación sexual. Un hombre muy 'masculino' puede ser heterosexual o gay, y el mismo razonamiento se aplica a una mujer 'femenina'”, tal como señala Butler.

La ideología del odio es una muestra más de que el país del “Pura Vida” o la “Suiza Centroamericana” también puede llegar a ser un país en el cual la libertad sexual y la pluralidad son reprimidas política y socialmente...  Concluyo con una idea muy sencilla: si usted está en contra del matrimonio gay, ¡pues no se case con una persona de su mismo sexo! Nadie lo está obligando, nadie le está imponiendo nada.