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Sin duda empieza a ser lo más común (quizá más de lo que muchos quisiéramos) despertarnos cada día con alguna noticia nueva  acerca de Fabricio Alvarado, o algún hecho “relevante” que lo involucra, pero, ¿nos hemos puesto a pensar qué es realmente Fabricio Alvarado y todo ese espectáculo en torno a su aspiración por la silla presidencial? Probablemente algunos lo hemos hecho, sin embargo, lo preocupante es que la situación actual nos hace pensar que una gran cantidad de personas ni siquiera lo consideran y aun no lo conciben como el fenómeno político que es.

El crecimiento de este movimiento político ni siquiera es en torno al Partido Restauración Nacional porque está claro que todo gira alrededor de Fabricio, sus posiciones respecto a los valores tradicionales, el aborto, el matrimonio igualitario, entre otros temas, y los últimos acontecimientos le han dado el empujón necesario, terminando por convertirse esto en su “caballo de batalla” y una fuente efectiva de votos. No tiene popularidad por ser un buen candidato, por tener un buen plan de gobierno, ni porque su partido sea pionero en luchas sociales, sino por el fenómeno político en el que se convirtió.

De todo lo que hemos escuchado y visto resalta lo que los partidarios de Restauración Nacional llaman “guerra o campaña sucia”. Para dejar aún más claro a que se refieren con esto, Fabricio remata en el debate de Teletica mencionando que se han hechos memes y videos en su contra como parte de la “campaña sucia”. ¿Sabrán qué es una campaña sucia? Al parecer no; y es que una campaña sucia va más allá de las publicaciones que hace una página de humor negro con menos de 5000 me gustas y que después de un día desaparecen de las redes sociales y los medios.

Los comentarios de algunos jóvenes que no simpatizan con sus ideas u opiniones, con argumentos verdaderos y bien formulados,  no son “campaña sucia” ni "guerra mediática". Curioso que en algunos debates la figura de Fabricio prácticamente no fue tomada en cuenta por los otros candidatos, no se ha visto publicidad de otros partidos en su contra ni grandes poderes económicos e informativos emprendiendo verdaderos duelos para desprestigiarlo. ¿A eso llaman campaña sucia? Parece que cualquier información que no le beneficie, exprese una idea diferente o solo le haga una crítica, ya es un argumento sucio y que le ataca desmedidamente de forma casi censurable.

De la mano con las críticas y diversas opiniones hacia Fabricio vemos frecuentemente a quienes exigen que no se hable en su contra, no se haga pública ninguna discrepancia con sus ideas y como dirían muchos “si usted no lo apoya y no va con él pues no lo haga, pero no diga nada”. Llevamos muchísimos años escuchando lo que se opina sobre los partidos y candidatos, pero al parecer hablar de Restauración Nacional es una tremenda falta de respeto, y un atropello total a sus seguidores; los cuales vemos que cada vez más creen que quien no opina como ellos es "nazi-fascista" y no debe expresar lo que piensa.

Hemos vivido muchos procesos electorales, económicos, sociales y demás, en los cuales se ha debatido largo y tendido. Se han escuchado opiniones e ideas, pero, según la lógica de algunos el criticar a Fabricio por definición es una falta de respeto, aunque día a día los escuchemos opinar de nuestra vida sexual, nuestra privacidad, como debemos vivir y qué nos tocará después de la muerte: otra contradicción de base.

Una buena parte de la juventud ha sido protagonista en los últimos acontecimientos y procesos políticos, de muchas formas; algunos en manifestaciones, otros en cargos de elección popular, y muchos más en redes sociales y medios de comunicación, viendo actualmente como se levanta un interés especial y hay tantas ideas y perspectivas, pero nos topamos nuevamente con ese sector que considera nuestras formas de ver la actualidad, con un humor diferente, con nuevas ideas, puntos de vista, medios y espacios más variados para opinar, deben quedarse para las páginas de Facebook y grupos de WhatsApp.

En pleno 2018 necesitamos una juventud más involucrada, o mas bien una ciudadania que participe más, se informe, sea crítica y no tenga miedo a ir y enfrentar la ignorancia con todas las herramientas que posee. Estamos frente a grupos y movimientos que quieren delimitar absurdamente nuestra libertad para opinar, creyendo que todos los que pensamos diferente debemos guardarnos la opinión para otro momento en el cual no se esté tomando una decisión, o peor aún; para nunca expresar lo que pensamos.

Ante este fenómeno podemos salir salvados, puede que esquivemos el problema y sigamos, aunque esquivarlo no es la solución porque nos deja con la probabilidad de tener que volver a enfrentarlo cuando esté más fortalecido. En futuros procesos electorales y los demás espacios de la sociedad costarricense seguiremos viendo las consecuencias de este grupo y fenómeno, será algo con lo que tendremos que cargar.

Costa Rica duele, y muy profundamente, nos lastima su odio, su resentimiento y todos los males que tenemos y tendremos que enfrentar; duele lo que parece ser muy poco interés por avanzar como sociedad. Costa Rica tiene un grave problema que ya han sufrido en otros países alrededor del mundo, y tarde o temprano tendremos que enfrentar, así que cuando toca no hay de otra; esa es nuestra realidad.

Imagen: Tribunal Supremo de Elecciones