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Es probable que usted ya haya presenciado anuncios televisivos y cuñas radiales de parte del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), donde se exhorta a la población a informarse lo más posible sobre los candidatos para las elecciones de este 4 de febrero. “Un voto informado, es un voto inteligente: sea responsable con Costa Rica”, nos dice el TSE.

Al solicitarnos esta responsabilidad, el TSE nos insta a informarnos principalmente sobre los candidatos presidenciales, que disfrutan de amplia cobertura mediática y una multitud de recursos informáticos para presentar sus respectivos perfiles personales y planes de gobierno.

Desafortunadamente, este no es el caso para la elección de aspirantes a curules en la Asamblea Legislativa.

El problema, en efecto, es que en Costa Rica no existe la elección directa de diputados, y el votante tiene que escoger entre varias listas cerradas en la papeleta de su provincia, creadas y maquinadas por partidos políticos. Para entender por qué la elección directa de diputados es preferible a las listas cerradas, esta presentación TEDx de Abril Gordienko ilustra dicha propuesta en mayor detalle.

No obstante, todavía estamos lejos de una reforma que permita a los costarricenses votar directamente por las personas que conforman la Asamblea Legislativa.  Por el momento, no hay más remedio que tratar de informarse responsablemente sobre estas listas cerradas partidarias, por lo que hicimos un intento de instruirnos un poco más, comenzando por el sitio web del TSE.

Al ingresar a la sección de “Elecciones 2018”, nos encontramos con una herramienta de búsqueda para conocer las candidaturas presidenciales y legislativas mediante fichas informativas.

Hasta ahí, las intenciones son buenas. Desgraciadamente, este buscador se caracteriza por presentar una cantidad considerable de fichas donde no está disponible el grueso de la información que se quiere comunicar, y es evidente que los partidos son los que han fallado en suministrarla. Al observar las fichas, algunos casos van desde un documento casi vacío con las palabras “no aplica” en la mayoría de los campos por llenar, hasta unos en donde no se proporciona información del todo.

En otra sección, hay una lista de todas las candidaturas a diputaciones por provincia en PDF (que sí incluye todos los nombres y partidos, pero no nos dice mucho aparte de números de cédula) y una visualización de los partidos en cada papeleta para diputados por provincia, pero que sólo viene por partido, sin la lista de nombres. De manera que, a mediados de enero, esto representa el tope de la información facilitada por el sitio web del TSE para las listas de diputaciones.

El Registro Nacional también cuenta con una página informativa sobre los aspirantes al congreso. Aparece un desglose por partido y lista completa de nombres.

Tras esta revisión, es desalentador que el TSE no haya podido reforzar el cumplimiento de los partidos con dichas fichas informativas para cada candidatura. Al estar vacías o incompletas, son de poca utilidad informativa para un votante que busca informarse sin tener que navegar un mar de propaganda electoral en redes sociales, esperar un espacio político pagado o sintonizar los debates más inclusivos.

Debido a la escasez de lineamientos oficiales al respecto, parece ser que los partidos políticos se aprovechan de ello: los sitios web del PLN, PUSC, PIN, PAC y Movimiento Libertario no incluyen listas finales de sus candidatos a diputados para el 2018, relegando esta información a páginas de Facebook, cuyo disperso contenido ofrece más proselitismo y propaganda que características puntuales de las personas y propuestas que representan estas candidaturas.

Más aún, es alarmante que los sitios web de tantos partidos estén desactualizados e incompletos en este tema, y que son pocos los partidos que cuentan con un sitio web que exhiba estas listas de diputados, como el Frente Amplio y el PRSC.

Es posible que la falta de indignación sobre perfiles incompletos para estas candidaturas proviene del hecho que sólo se vota por línea partidaria. ¿O será que la causa y el efecto están invertidos? Es decir, si los votantes ya están acostumbrados a que se vota por color, y no por nombre: ¿para qué perder tiempo informándose sobre todas las opciones disponibles?

Se podría argumentar que la falta de escrutinio para las elecciones legislativas en Costa Rica es parte de un sesgo idiosincrático en la política nacional, donde impera la simplista noción de que el presidente debe resolver casi todo, la Asamblea Legislativa aparentemente sólo existe para “echarle una mano”, y quebrar el voto es la forma de colocar contrapesos al poder ejecutivo.

Más allá de determinar si personas que aspiran a curules son figuras cuestionadas o no: es imprescindible una presentación y elaboración de listas detalladas y accesibles que ayuden al votante a informarse sobre el perfil académico y profesional de éstos individuos, así como su experiencia en el manejo de la temática provincial y nacional.

Esto sería una herramienta con la que se podría considerar la factibilidad de sus propuestas en una agenda de proyectos en el Plenario, así como sus roles, responsabilidades y calificaciones para una eventual participación en cada una de las Comisiones Legislativas.

Sobra decir que lo anterior puede sonar como un sueño de opio en un espacio político dominado por maquinarias partidarias. Sin embargo, nuestro intento de informarnos sobre las candidaturas a diputaciones por la vía digital demuestra que el TSE podría hacer mucho más para exigir y presentar información minuciosa sobre los nombres en las listas por partido. Esta institución podría ser mucho más enfática en combatir la persistente costumbre de “votar a ciegas” por los integrantes del Primer Poder de la República, aunque sea, desafortunadamente, a través de listas cerradas.

Sabemos que esto es mucho pedir bajo el sistema actual, pero la opacidad que rodea a estas listas para diputaciones se traduce en ignorancia ciudadana. Y es en esta falta de conocimiento donde radica un beneficio exclusivo para los partidos políticos, que han hecho de estas esotéricas candidaturas un premio fácil para sus dirigentes y allegados.

Hasta entonces, vaya forma de ser responsables con Costa Rica.

Colaboración y Diseño Gráfico: Alberto Zamora