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Si usted es uno de los miles de costarricenses que aún está indeciso sobre quién apoyar en estas elecciones, quisiera pedirle su atención por unos breves minutos para darle una opción: Alianza Demócrata Cristiana.

Este partido nació en Cartago a finales del 2012 como una opción local que me permitió llegar a la Asamblea Legislativa como diputado. Luego de un arduo trabajo, con base en el esfuerzo y la dedicación de muchos ciudadanos.

Desde mi curul, en cuatro años, me he dedicado a luchar por defender el bolsillo de los costarricenses: logramos ahorrarle a los costarricenses más de ¢12.500 millones en distintos intentos de aumentos tarifarios de servicios públicos que, gracias a los recursos que presentamos, no prosperaron. De hecho, fuimos el único partido que se presentó a las audiencias públicas de ARESEP para oponerse a los aumentos. Muchos de los que hoy dicen estar preocupados por usted, no movieron un solo dedo para defenderlo. Nosotros sí lo hicimos.

Logramos traernos abajo el intento de SUTEL para cobrar el internet móvil por descarga. También denunciamos el abusivo intento del Colegio de Médicos de establecer un tarifario de servicios médicos que iba a encarecer desorbitadamente los tratamientos y consultas. Gracias a la presión que ejercimos, conseguimos que en ambos casos se diera marcha atrás. Pero eso no es todo. Nos hemos dedicado a denunciar y combatir la corrupción, las chambonadas y los desperdicios de fondos públicos: fuimos el primer partido en denunciar el caso del Cementazo, en presentar las correspondientes denuncias ante el Ministerio Público, en alzar la voz cuando en la Asamblea Legislativa todos guardaban silencio cómplice.

Denunciamos también atropellos como el intento del Banco Nacional y del Banco de Costa Rica de amenazar a La Nación y a La Extra para que no divulgaran noticias sobre irregularidades que ocurrían en esas entidades; evidenciamos el chorizo que representaba la Refinería china que ha costado $67 millones a los costarricenses; recriminamos los despilfarros asombrosos en los proyectos de generación eléctrica del ICE y la forma desordenada y poco transparente en que se manejan las finanzas de esa institución, elementos todos que terminan por cargarse a las tarifas que pagamos todos los usuarios.

Revelamos viajes y derroche de recursos en las instituciones públicas, especialmente en las descentralizadas; combatimos el pago de sobresueldos a las viceministras de Gobernación, Presidencia y Vivienda cuando no tenían los requisitos legales para recibirlos; atacamos la liberación de reos sin sustento y pusimos el dedo en la llaga cuando esas “golondrinas” volvieron a delinquir; sacamos a la luz pública la gran cantidad de recursos que están disponibles por créditos públicos aprobados por la Asamblea Legislativa desde hace años y que no se están usando, lo que representa una pérdida de oportunidades para mejorar la calidad de vida de los costarricenses y un enorme pago de comisiones de compromiso e intereses sin que existan las obras que necesitamos.

Pero no nos hemos quedado únicamente en el terreno de las denuncias, sino que también hemos sido propositivos. Con un solo diputado, logramos presentar más de 150 proyectos de ley para enfrentar los grandes retos que tiene el país: hemos planteado propuestas serias y realizables en áreas como Reforma Administrativa del Estado, mecanismos para ejecución pronta y eficiente de los recursos para infraestructura educativa, hospitalaria y vial, mejora de la calidad de la educación pública, combate a la corrupción, uso apropiado de las viviendas de interés social para que no sean adquiridas por quienes no las necesitan y luego las alquilan o venden, rendición de cuentas eficaz y transparente, mejoras en la calidad de servicios de la CCSS y fortalecimiento de los derechos de los asegurados, perfeccionamiento del proceso de elección de Magistrados para evitar componendas políticas que afecten su imparcialidad, reformas procesales penales para garantizar justicia pronta y cumplida en defensa de los derechos de las víctimas, agilización de procedimientos para permitir la adopción de menores en condición de abandono, reestructuración de ARESEP para que haga mejor su trabajo y asegure calidad en los servicios y tarifas justas. Impulsamos donaciones de terrenos para construir un lugar que brinde hospedaje para las personas pacientes de cáncer que vienen desde lejos hasta San José para recibir su tratamiento, para favorecer a adultos mayores, a asociaciones de vecinos, a organizaciones deportivas y a grupos de personas que requieren una vivienda digna.

Además de todo esto, hemos luchado por quienes menos tienen: presentamos y ganamos más de 100 recursos de amparo para que asegurados pudieran obtener una cita o una operación en un tiempo razonable, para que las comunidades pudieran tener puentes y caminos que faciliten su comunicación y conexión con el resto del país, para asegurar los derechos de las poblaciones indígenas y para dar oportunidad de vivienda a miles de familias que la requieren.

Los partidos tradicionales le ofrecen promesas que usted bien sabe que no cumplirán. Otros, que nunca han pasado por la Asamblea Legislativa, le aseguran que cambiarán todo en poco tiempo, sin saber siquiera cómo funciona realmente el Parlamento ni haber demostrado liderazgo ni habilidades de negociación. Quieren hacerle creer que las reformas que ocupa el país se logran con el simple tronar de los dedos. Alianza Demócrata Cristiana es diferente: tenemos experiencia, hemos demostrado que podemos rendir y satisfacer las demandas ciudadanas y, sobre todo, hemos sido íntegros y transparentes en nuestra gestión. No necesitamos llegar a aprender, nadie nos tiene que contar cómo se hace el trabajo porque llevamos tiempo luchando por un mejor país.

Permítanos contar con su apoyo este 4 de febrero, tanto en la papeleta para Presidente como para diputados. Ayúdenos a llevar a la Asamblea Legislativa a un equipo de diputados que continuará y profundizará estas luchas, que defenderá su bolsillo, que protegerá la vida y la familia, que trabajará con honradez y rectitud y que velará porque Costa Rica se convierta en un país de más oportunidades para todos. Lo invito a votar por la bandera azul y la flecha amarilla en ambas papeletas, primera casilla arriba y a la izquierda en sus papeletas.