Opinión

Esteban Barrionuevo

Juan Diego “Trump” Castro

23 de diciembre, 2017 6:04 am
Juan Diego “Trump” Castro
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Encuestas publicadas por el Semanario y elmundocr.com en menos de un mes han confirmado algo gravísimo: el crecimiento del candidato populista Juan Diego Trump Castro (JDC). El ex-ministro de Seguridad, ex-abogado de Jose María Figueres y ex-analista por excelencia en temas jurídicos de Canal 7, está empatado (entre quienes ya eligieron candidato) con Álvarez Desanti. Más allá del empate, lo verdaderamente grave es que ha sido JDC el único candidato que ha estado creciendo en la preferencia de los votantes.

El Trump tico, dijéramos el Trumpitico, es un candidato peligroso, uno que llegó “para salvarnos”, porque según el, eso es lo que necesita Costa Rica, un redentor. El es el libre de pecado que está siempre dispuesto a soltar la pedrada a todo aquel que se atreva a discrepar. El Trumpitico le tiene la medida a “la corrupción”, tiene las respuestas a todas las preguntas. Él es algo así como el Chuck Norris de la política nacional, o al menos ese es el humo que vende.

Trumpitico tiene más de más de 20 años de haber llegado a la política y desde entonces ha continuado merodeando. Ha tenido dos participaciones muy específicas, como ministro de Figueres (¡encima de todo!) y ahora como candidato. Veamos.

JUAN DIEGO; MINISTRO

Si nos atenemos a la biografía de su página, sería fácil pensar que Juandi es algo así como el alfa y omega de dos cosas: el ejercicio del Derecho y la lucha contra la corrupción. Hagamos de todas maneras un breve resumen desde una óptica diferente, menos Juandieguista. Juandi llegó a la política nacional en 1994, en el gobierno de José María Figures Olsen quién lo nombró Ministro de Seguridad, sin embargo su relación había empezado desde antes. Castro fue el abogado al que Figueres recurrió para que lo representara en la demanda que presentó contra los autores del libro El Caso Chemise, allá a principios de la década de los 90’s. A pesar de haber sido su cliente, y en una cuestión de mucha visibilidad, Castro ha dicho en varias ocasiones que él no se sentía cercano a Figueres (les debo la cita) y atribuyó su nombramiento a sus (infinitas) capacidades y (maravillosa) hoja de vida.

Durante su periodo como Ministro de Seguridad, Juandi fue protagonista de 2 hechos inusuales en la historia de Costa Rica, tan raros, que más de 20 años después ninguno se ha vuelto a repetir: rodear la Asamblea Legislativa con la Fuerza Pública como demostración de fuerza y recibir un voto de censura por parte del Primer Poder de la República.

El “sitio” a la Asamblea

El 7 de diciembre de 1995, se reinauguraba la Quinta Comisaría en San José, acto para el cual se preparó un desfile policial. Concluida la ceremonia, el contingente, que incluía policía montada y oficiales armados con ametralladoras y chalecos antibalas, se desplegaron en los alrededores del edificio de la Asamblea precediendo la llegada del entonces ministro quien forzó un encuentro con varios diputados. Que la policía rodee el edificio donde se encuentra el congreso de cualquier país es un acto de matonismo e intimidación hacia el máximo poder de la República, muy propio de dictadores o gobernantes autoritarios. Castro argumentó entonces que aquello no era una demostración de fuerza sino una forma de decir que la policía estaba a la orden de la Asamblea Legislativa. Permítanme un “¿¡qué putas!?”

Las acciones de Castro estuvieron precedidas de una intensa disputa con los legisladores respecto a la responsabilidad del incremento de la inseguridad y la (falta de) acción ante dicha situación. Curiosamente, a pesar que Castro presionaba por la aprobación de medidas legales, desde el Ministerio de Seguridad se le bajaba el tono al tema con la prensa. El dichoso desfile llevó a que por primera vez en la historia, los diputados votaran una moción de censura hacia un ministro. En una época de bipartidismo, dónde era más fácil arrear una manada de gatos en medio avenidazo que poner a Liberación y la Unidad de acuerdo en algo, Juandi lo logró. Solo que en vez de algo positivo, logró que 51 diputados le censuraran. A pesar de eso, el flamante presidente Figueres decidió mantener a Castro en el puesto hasta que un par de años después lloraría cuando le renunció.

La compra de armas

Durante lo que restó de su gestión, Juan Diego tuvo oportunidad de liderar una compra de armas a una empresa propiedad del gobierno israelí. Dicha gestión fue señalada por la Contraloría como plagada de irregularidades. Juandi, el incansable luchador contra la corrupción, aparentemente decidió manejar una compra de $4.6 millones sin apego a los procesos legales existentes. Ante la presión de prensa y legisladores para entender los detalles de la mencionada negociación, el gobierno decidió velar todo con un decreto de secreto de estado. ¿El argumento? Aquello era un tema de seguridad nacional. El resultado del negocito fue un perjuicio económico al Estado de medio millón de dólares, contratos ilegales y ausencia de controles en el ingreso de los artículos comprados. Cuestionado por la prensa luego de las revelaciones de la Contraloría, la primera respuesta de Castro fue negarse a atenderla.

Juan Diego ministro le dejó al país un despliegue de matonismo hacia la Asamblea Legislativa, medio millón de dólares en pérdidas y la violación de las disposiciones legales para compras.

JUAN DIEGO; CANDIDATO

El panorama de Juan Diego candidato no es mucho mejor que en su periodo como ministro. La cosa ya empezó mal desde el anuncio mismo de sus intenciones de ser presidente: el hombre quiere ser presidente pero no tiene partido. Durante meses tuvieron que haberse dado conversaciones “en off” entre el “salvador” de Costa Rica y uno o varios partidos pequeños, la única puerta de entrada en la campaña para Castro. Finalmente las dudas se despejaron y el mundo lo supo: Trumpitico sería candidato a presidente por el Partido Integración Nacional (PIN).

Juan Diego y el PIN

Juan Diego se suma a la contienda por la presidencia en un partido del que nunca fue militante, con el que aparentemente hasta ahora se relaciona, y por supuesto, sin un alineamiento ideológico de ningún tipo. Hay que aclarar que de todas formas no se sabe cuál es la base ideológica de TrumpiticoEl PIN por su parte es claramente un partido muerto3 mil votos en la última elección presidencial, ha logrado elegir apenas 2 diputados (en total) en sus 22 años de existencia y comparte con el Movimiento Libertario el dudoso honor de haber tenido un único candidato presidencial en 5 campañas consecutivas, el Dr. Wálter Muñoz. La dirigencia del partido lo sabe y el resto del país debe saberlo también: el PIN es solamente un trampolín para que el futuro “salvador” pueda aspirar a hacerse con la banda presidencial. Sin tiempo o ganas de constituir un partido político de cero, el PIN le ofrece a Juan Diego la estructura. El candidato, por otro lado, su imagen como medio para que el partido logre salir del ostracismo. No es por nada que Muñoz es, de nuevo, candidato a diputado por San José (en primer lugar obviamente).

Juan Diego y la prensa

La rueda de prensa para la oficialización de la candidatura ya mostró los signos del autócrata se vetó la entrada al diario digital El Mundo. No solo se le prohibió la entrada a ese medio sino que como se confirmó, al personal de seguridad se le habrían entregado una lista pre-aprobada de medios y periodistas. Consultado durante la rueda de prensa sobre el veto a El Mundo, Juan Diego argumentó que no lo conocía. Sin embargo la nota del medio evidenció que eso era una mentira.

Los roces entre Trumpitico y la prensa no son nuevos. Pero tampoco lo son sus coqueteos con ella. Buena parte de su imagen viene de los tiempos de analista titular para Telenoticias. Fue este medio el que mantuvo enterado al país sobre la lucha contra el cáncer que libró el abogado hace algunos años y al que finalmente venció. Además del espacio que los medios le dieron, Castro fue capaz de conseguir él mismo su propio espacio al involucrarse en casos altamente mediáticos. Un ejemplo reciente es del guardaparques condenado por tentativa de homicidio al que Trumpitico ofreció defender de manera gratuita. La estrategia, vista en retrospectiva, era simple: mantenerse “vigente” en la mente de las personas para luego dar el gran salto en el momento oportuno.

La prensa enemiga

Muy al estilo de Trump, Juan Diego nunca ha tenido reparo en atacar a la prensa cuando no le gusta lo que ve u oye. A finales del año pasado presentó su libro al que intituló “Torturadores Mediáticos” en el que argumenta haber sido víctima de periodistas que se ensañaron con él. Según Castro, el libro es su forma de defenderse de aquellos a quienes llamó sicópatas que “trataron de destruirlo”. Con todo el teatro del que un personaje como él es capaz, durante la presentación la mesa principal estuvo ocupada por una máquina de tortura. La reseña de AMPrensa.com lista algunos de los periodistas a quiénes Juan Diego señaló por nombre y apellido: Giannia Segnini (exjefa de investigación de La Nación), Irene Vizcaíno (editora en el Grupo Nación) y Mauricio Herrera (actual ministro de Comunicación).

Otra víctima de los ataques de Castro fue Amelia Rueda a consecuencia de los famosos “Papeles de Panamá”. Los Papeles de Panamá fue el nombre que recibieron miles de documentos sobre el Bufete panameño Mossack Fonseca y sus clientes, en los que se documentaban las maniobras por las que empresarios, políticos, artistas y otros evadieron o eludieron impuestos. Entre los casos ticos que aparecieron en los Papeles de Panamá estaba el de Borda Azul S.A. Esta empresa, que pertenecía al finado Hermes Navarro y un gringo, fue acusada de usar facturas ficticias y otras artimañas para poder cobrar los famosos Certificados de Abono Tributario (CAT, eran incentivos fiscales). Si bien el caso se elevó a juicio y fue desestimado (gracias a una pésima investigación del OIJ), los Papeles de Panamá contaron la historia tal cual era: Borda Azul contrató a Mossack Fonseca para que le montara un sistemita para poder estafar al gobierno.

El abogado que defendió a Borda Azul fue Juan Diego Castro. Aunque el rollo de Borda Azul tenía más de 20 años de antigüedad y había sido juzgado y desestimado, eso no detuvo a Trumpitico de írsele al cuerpo a Amelia Rueda. Algunos de los ataques desde su perfil de Facebook, fueron reseñados en ElGuardiancr.com que recopilaron el texto del post original. Lo grave no es que Trumpitico estuviera cuestionando la historia sobre Borda Azul, lo grave es que el ataque al medio no tuviera nada que ver con el asunto.

Veánlo así:
– Amelia: Borda Azul se inventó un sistema para estafar al gobierno haciendo XYZ. La cosa fue a juicio y el gobierno lo perdió. El abogado era JDC.
– Trumpito: ¿De dónde sacaron la plata para comprar sus oficinas? ¿Tienen contratos con el Estado? ¿Van a vender el programa, en cuánto? ¿Cuánto le reportan a la Caja en salarios?

¿Ven como lo que la nota de Borda Azul no tiene que ver con lo que Trumpiticocuestiona? Los cuestionamientos pueden (o no) ser muy pertinentes pero se están usando para amedrentar al medio. Y lo peor es que lo hubiera podido dejar pasar y a nadie le hubiera importado. ¿O es que el 100% de los clientes que ha defendido son inocentes, buenos e irreprochables?

Las propuestas de Trumpitico

Juan Diego repite como disco rayado que “Toño” Álvarez es todo lo mal que le puede pasar a Costa Rica (¡creo que en eso estamos de acuerdo!). También repite una y otra vez que la corrupción es lo peor que le pasa a Costa Rica. Y aunque la corrupción es real, no va a resolver el déficit fiscal, la informalidad de la economía, las pensiones, la pobreza o los problemas de transporte. Lo malo es que parece que Trumpitico no sabe o nos piensa decir qué va a hacer él.

La página oficial del candidato tiene estas “soluciones”:

1 . Tren Rápido del Valle Central
2 . PoliCR, una sola policía
3 . Contrato de Riteve
4 . Transmisión de sesiones de Junta Directiva
5 . Bajar el gasto de publicidad estatal
6 . Viajes al exterior
7 . Empoderamiento del ciudadano en la lucha contra la corrupción
8 . Innovación en las Compras Públicas
9 . Creación de órgano rector en compras públicas
10 . Lanamme y sus criterios técnicos

Las propuestas 3 al 6 son populismo puro y duro. La 3 es uno de los sueños mojados de Otto Guevara, romper el “monopolio” con el argumento de la competencia. Lo que a este par de genios se les olvida es que la llegada de un único proveedor fue la forma por la cual se logró acabar con la corrupción de cientos de talleres que literalmente vendían la inspección vehicular de manera corrupta y descarada.

La propuesta 4 es populismo basado en cemento. Entes estatales que están en competencia (bancos o ICE por ejemplo) no solo pueden sino que deben velar por proteger la información crítica que les permita mantener una posición ventajosa en sus áreas. Otras decisiones estratégicas en otros entes deben ser preservadas con la finalidad de evitar el cabildeo de grupos de interés que podrían dar al traste con el fin para el que dichas instituciones fueron creadas.

En el caso de la 5 y 6, juntas representan, según los números del propio Trumpitico0.086% del presupuesto del gobierno central, en el mundo real, ni para maní alcanza. Esas acciones suenan bien, son necesarias, pero lamentablemente no son soluciones reales, es más, ni siquiera son problemas reales.

Las propuestas 8 y 9 ni siquiera están cuantificadas, es decir, son solo palabras vacías que no nos dicen cuánto van a ayudar. O sea que más de la mitad de las cosas que se proponen no sirven o son problemas prioritarios para el país.

EN RESUMEN

Juandi ministro, de acuerdo a los informes de la Contraloría, se pasó por el lugar donde no brilla el sol las leyes y procedimientos de compras y le causó un perjuicio financiero al estado. Eso suena a corrupción.

Juan Diego individuo ha atacado a la prensa. Trumpitico, el candidato, también. Cuando no le gusta lo que ve, escucha o lee, lo hace personal y trata de silenciarla. Les recuerdo que fue gracias a los medios de prensa que a Calderón, a Miguel Ángel y a Juan Carlos Bolaños y compañía se les cayeron las chanchadas que habían montado. ICE — Alcatel, Caja — Fischel y el cemento chino fueron destapados por la prensa que Trumpitico ataca.

El autoritarismo de Juan Diego no va a resolver los problemas de Costa Rica. No lo ha hecho en el pasado en ningún lugar del mundo, no lo va a hacer aquí. Un hombre que reniega del sistema democrático es uno peligroso, pero con poder además puede hacer mucho daño.

¿Cuáles partidos políticos garantizan una verdadera democracia? ¿Qué es una verdadera democracia? ¿Tiene la potestad la sociedad civil de decidir las cosas esenciales de su país? No. En la cuna de la democracia griega donde había genios y esclavos, ¿había partidos políticos? ¿Para qué sirven los partidos políticos?

Si no me cree a mi, un pelado cualquiera, entonces tal vez le interese leer lo que analistas de peso tendrán que decir:

Juan Carlos Hidalgo: analista de políticas públicas sobre América Latina en el Cato Institute, en Washington DC.

Estamos avisados: el candidato del PIN desde ya amenaza con usar discrecionalmente el poder del Estado vía acciones ejecutivas para joder a quienes osen criticarlo.
Estas son tan solo dos señales enviadas el día del anuncio de su candidatura. Juan Diego Castro es un populista demagogo con una marcada venia autoritaria.

Ignacio Walker: chileno, actual senador y excanciller de su país.

(Populismo) Es la identificación entre un líder carismático y la opinión pública. Hay un intento de manipulación de la opinión pública apelando a los sentimientos ¿Cuáles son esos sentimientos? Los de malestar social, y eso es real, porque hay pobreza, desigualdad y abuso, y por lo tanto, la gente tiene una actitud contra el sistema, contra las oligarquías y como no ve respuestas en las instituciones, recurre a estos caudillos mesiánicos que hacen promesas que no se pueden cumplir y que terminan erosionando las bases de las instituciones de la democracia representativa.

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Esteban Barrionuevo

Ingeniero industrial graduado de la UCR. Ha laborado 11 años en empresas transnacionales en logística, transportes y más recientemente en el área de finanzas. Sin estudios formales, trata de involucrarse en los temas que le apasionan: política y conservación y escribe como una forma de activismo.

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