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Es sobresaliente la actuación de María Felix protagonizando a Juana Gallo en la película La Cucaracha (1961). Juana fue una de las muchas mujeres que participaron en la contienda durante la Revolución Mexicana. En una de las escenas se ve a Juana tomando las armas de un soldado caído para irse a los campos de batalla. Una revuelta que inició en 1910 y duró aproximadamente diez años.

En esta época de insurrección la gran mayoría de las mujeres se quedaban en sus casas realizando labores domésticas mientras los hombres salían a combatir. Sin embargo, fueron miles de mujeres que se sumaron a la disputa por la libertad. Las que lucharon fueron conocidas como Las Soldaderas o Mujeres Soldado de la Revolución. Durante ese tiempo el pueblo mexicano enfrentaba una desigualdad de clases. Los jornaleros se debatían por las desmesuradas injusticias sociales.

Existe muy poca literatura sobre Las Soldaderas y los roles específicos que asumieron, los detalles son escasos. Algunas canciones hablan de ellas, por ejemplo, de Adela Pérez Velarde conocida como Adelita, quien dedicó su juventud y oficio como enfermera a la Revolución. Uno de los trabajos literarios más rescatables fue el que hiciera la escritora Elena Poniatowska en su ensayo Las Soldareras. Las reconoce como las grandes protagonistas de este levantamiento. Según la autora “sin las soldaderas no hay Revolución Mexicana, ellas la mantuvieron viva y fecunda…sin ellas los hombres hubieran desertado”. 

Mujeres como Carmen Parra, Rosa Bobadilla y Petra Herrera fueron igualmente respetadas y admiradas que Emiliano Zapata o Pancho Villa, notables hombres de la Revolución Mexicana. Otra joven fue Ángela Jiménez, mujer hábil quien trabajó en la peligrosa faena de elaborar los explosivos que se usaron en esta contienda. Ángela fue una pieza importante de este colectivo femenino. Otras sobresalieron por combatir y usar armas de fuego. Así como las que diseñaron tácticas de lucha, cuidaban a los heridos, atendían a los niños o preparaban los alimentos. Inclusive algunas embarazadas se enfrentaron con autodeterminación por su emancipación y autonomía. Tuvieron una gran intuición y sensibilidad, características propias de las mujeres.

Uno de los aspectos a rescatar en esta historia es que muchas mujeres humildes estuvieron frente al batallón, junto a los hombres, cuestionando sus derechos. El legado de Las Soldaderas permanece. Lograron una gran victoria: acabar con una dictadura de 35 años que mantenía en la miseria a obreros y campesinos. Ninguna dictadura ha sido eterna.