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Hablemos de violencia contra las mujeres, ¿qué? ¿Otra vez? Sí, vamos a seguir hablando de esto una y otra vez porque sigue sucediendo y debemos entender que es una problemática que nos involucra a todas y todos.

Repasemos un poco: La violencia contra las mujeres se refiere a todo acto de violencia que se ejerce contra ellas por su condición de ser mujer, y usualmente se ejerce como una forma de control y subordinación. La violencia no sólo es física, se puede manifestar de diferentes formas como violencia sexual, patrimonial o psicológica, esta se ejerce sin importar la edad de la víctima ni su condición socioeconómica, a veces se presentan en conjunto y usualmente puede escalar el grado de violencia.

Es importante tener presente que todas las personas, sin ningún tipo de distinción posible, poseen derechos que son universales, inalienables, progresivos, etc., eso que llamamos derechos humanos y que han sido establecidos por distintas declaraciones, convenciones, tratados e incluyen el derecho a la vida, la libertad, seguridad, y a vivir una vida libre de violencia, entre otros. A partir de esto, las mujeres no tienen por qué vivir ningún tipo de violencia ya que como personas también poseen los derechos antes mencionados y otros más.

Como nos hemos dado cuenta por diferentes medios, en Costa Rica las mujeres han estado viviendo una escalada de violencia, que va desde el acoso callejero —con miradas y comentarios inapropiado—, pasando por la violencia física y sexual, y llegando, incluso, hasta la muerte. Me refiero a casos concretos y recientes como el acoso en las instituciones de educación superior, las relaciones impropias, el abuso sexual intrafamiliar que ha resultado en embarazos de niñas, y feminicidios, como el más reciente caso de Eva y las otras diez mujeres que han muerto a mano de sus parejas en lo que llevamos de este año.

En este punto realmente no sé si lo más preocupante es la naturalidad con la que se comentan y se cuentan los feminicidios y los casos de violencia contra las mujeres, o la indiferencia que hay hacia estos. Creo que es momento de (re)accionar.

Como ciudadanas y ciudadanos tenemos el deber de accionar ante la problemática, tanto exigiéndole al Estado proteger las vidas de las mujeres de manera más efectiva —sensibilizando y educando a la población sobre la equidad, entre otras cosas—, como fomentando desde nuestro alcance espacios libres de violencia para las mujeres, sensibilizando a las personas que tenemos a nuestro alrededor y dándole apoyo a las mujeres que necesitan información, herramientas o una red de apoyo para poder evitar situaciones de violencia.  Necesitamos empezar a ser más activos y críticos en cualquier espacio, intervenir en cualquier conversación machistas que presenciemos, no realizar ni permitir el acoso callejero, erradicar los micro-machismos en la cotidianidad y mejor aún, hombres conversando con mujeres a su alrededor para conocer qué pueden hacer y cómo pueden apoyarles en la construcción de espacios seguros y libres de violencia.

Recordemos que finalmente debemos buscar el bienestar integral de las personas, y es que eso somos las mujeres, personas. No somos sólo la madre, la hija, la hermana, la novia, la amiga de alguien, somos personas y como sujetas de derecho podemos exigir que se garantice y se proteja nuestra vida, dignidad y una vida libre de violencia.

En el marco de la semana del 25 de Noviembre (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer), nos invito a tener presente la fecha como un recordatorio para reflexionar sobre qué estamos haciendo individualmente para erradicar esta problemática, para hablar sobre este tema con las personas a nuestro alrededor —y con personas que no conocemos también—, para educar y concientizar sobre la gravedad de la situación, y para proteger la vida de las mujeres como personas con derechos humanos que preservar y garantizar. No seamos cómplices de más situaciones de violencia y no silenciemos más, por el contrario: escuchemos, denunciemos, concienticemos… ¡Accionemos, porque queremos mujeres vivas, libres y sin miedo!