Quiero iniciar mostrando mi admiración por la señora Irene Cañas por ser la primera presidenta ejecutiva del ICE en plantear abiertamente una de las reformas más importantes al sector eléctrico nacional: independizar el Centro de Control de Electricidad (CENCE). En vista de que este tema no ha estado exento de su dosis de noticias falsas y contraposiciones sin argumentos válidos, quisiera dilucidar qué se hace en CENCE y por qué debe ser independiente.

Posiblemente usted nunca ha escuchado hablar del CENCE y se pregunte ¿por qué tanto pleito por una institución poco conocida?. Para entender la relevancia del CENCE para el país, hay que entender un poco del funcionamiento del sistema eléctrico. Para que la energía eléctrica llegue a su casa y usted pueda navegar internet, ver televisión, cocinar la cena y cualquier otra actividad moderna, existe un delicado equilibrio de oferta y demanda que se mantiene en tiempo real. Mientras usted lee este artículo, todos los generadores de Costa Rica están girando a alta velocidad y en sincronía. Independientemente de su localización geográfica y fuente de energía primaria, los generadores están coordinados por el mismo campo electromagnético en todo el territorio nacional.

Ahora pregúntese, ¿quién mantiene ese constante equilibrio? La respuesta: El CENCE, institución que no solo mantiene un equilibrio constante de la red nacional, también es el rol del CENCE participar en ese balance regional manteniendo sincronía con todos los generadores de Centroamérica y parte de México. Cuando hay un pequeño desbalance todo el sistema cae, así sucedió en Julio del 2017 y antes de ese evento el equilibrio se mantuvo de forma ininterrumpida por 10 años. Es difícil exagerar la relevancia del CENCE para Costa Rica cuando dependemos de las decisiones técnicas de ingenieros y operadores para mantener el equilibrio 24 horas del día, todos los días.

A pesar de su importancia, por mucho años sus actividades han estado envueltas en el secretismo y su funcionamiento ha sido menos que transparente. Desde el 2012 la contraloría ha dedicado múltiples reportes a este problema (DFOE-AE-IF-03-2012, DFOE-AE-IF-01-2012, DFOE-AE-IF-15-2016) y se han dado mejoras, muchas de ellas a contrapelo de los deseos del ICE pero aún falta mucho por hacer. Entre las prácticas mas odiosas, se ha abusado de las cláusulas legales de la Ley de fortalecimiento del ICE para hacer secreta mucha de la información interna del CENCE. Un manejo completamente contrario a la forma en la que trabajan los centros de control en otras jurisdicciones, donde se les llama Operadores Independientes del Sistema (IESO por sus siglas en inglés).

La misma presidenta ejecutiva reconoció en el programa Hablando Claro del 16 de julio que parte del reto es la transparencia en los procedimientos, pero fue clara en su determinación por corregir esta situación. En el esquema actual, el hecho de que el CENCE esté dentro del ICE es como si las actividades el Banco Central de Costa Rica (BCCR) estuvieran en el Banco de Costa Rica (BCR) y en lugar de ser un ente independiente y sin intereses en el sistema financiero nacional, interviniera de acuerdo a su agenda institucional.

Como es de esperar, los sectores sindicales se oponen a esta medida argumentando un debilitamiento del ICE. Sin embargo, un CENCE independiente en realidad viene a fortalecer al ICE. Como bien lo indica la señora Cañas, hoy en día el costo de mantener el CENCE recae totalmente en el ICE, a pesar de que es un servicio que se presta a todos los operadores del sistema eléctrico nacional, generadores privados, cooperativas, empresas municipales y grandes consumidores. Sin duda aquellos participantes que ven la posibilidad de que sus costos aumenten estarán en contra de este cambio. Por tanto, es importante que las responsabilidades financieras se traduzcan en participación durante la toma de decisiones y mayor claridad para todos los actores.

Pese a que la reforma planteada ya es substancial, quisiera proponerle a la señora Cañas un cambio aún más radical añadiendo dos aspectos:

  1. Aparte de independizar el CENCE, la reforma debe incluir la fusión del CENCE con el Centro de Planificación Eléctrica (CENPE) para mejorar la coordinación entre ambas actividades y alcanzar los mismos niveles de transparencia. Los mismos argumentos presentados para defender la independencia del CENCE aplican para el CENPE y una reforma que incluya ambos sería una mejora sustancial a la institucionalidad energética nacional.
  2. Desarrolle dentro del CENCE un centro de investigaciones análogo al Centro de Investigaciones Económicas del BCCR y financie la educación avanzada de profesionales como lo hace el BCCR. Cree las posiciones de científicos e incluya como parte del rol del centro de control la investigación, tal y como se hace en otras jurisdicciones como en Nueva Inglaterra y California.

Algunos aspectos del plan que ha presentado la señora Cañas me generan intranquilidad. Por ejemplo, pasar el CENCE a ser jurisdicción del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) derrota el propósito de tener absoluta autonomía en lo técnico y crea un riesgo de politizar la operación del sistema. No obstante, no podemos retrasar más las reforma a la institucionalidad energética nacional y la independencia del CENCE debe contar con el apoyo de todos los sectores.

La propuesta está sobre la mesa y no debe pasar desapercibida, mucho menos debe ser presa de falsedades y argumentos inválidos. A mediados del siglo XX tenía sentido poner todas las actividades del sistema eléctrico bajo una misma sombrilla institucional, fue una solución pragmática para acelerar el desarrollo del sector, pero los retos actuales son diferentes.  Hoy en día el país enfrenta otra realidad y la institucionalidad debe madurar para enfrentar los nuevos retos energéticos del siglo XXI.